Fortalecimiento de las Instituciones Democráticas
Aparte de la situación de la economía, el problema que más preocupa a los latinoamericanos es la "inseguridad ciudadana." La delincuencia común, el crimen organizado, las bandas violentas de jóvenes y otras manifestaciones de violencia social están aumentando prácticamente en todas partes, mientras que las iniciativas de las agencias civiles de aplicación de la ley para combatir el crimen suelen ser ineficaces e insuficientes. Con demasiada frecuencia, elementos criminales corrompen a las agencias de aplicación de la ley, reduciendo aún más la confianza de los ciudadanos en la policía y el sistema judicial.
Durante el periodo de las dictaduras militares y el gobierno autoritario, las fuerzas armadas ejercieron un monopolio sobre las funciones policiales y de investigación, al mismo tiempo que debilitaban y subordinaban deliberadamente a las instituciones civiles de aplicación de la ley. Cuando los gobiernos civiles elegidos democráticamente intentaron retirar a los militares de las funciones de aplicación de la ley, se produjo un vacío de poder que los elementos criminales se apresuraron a aprovechar. En la actualidad, el desmantelamiento de las fuerzas de seguridad represivas -combinado con economías débiles-ha dado lugar a situaciones en las que existen decenas de miles de armas y gente que sabe cómo utilizarlas. Una explosión de olas de criminalidad en toda la región ha producido una reacción pública que ha debilitado el apoyo a las libertades civiles y el respeto a los derechos humanos.
Puesto que las encuestas de opinión pública en casi toda la región muestran un apoyo cada vez mayor a la vuelta de medios represivos para mantener el orden, el futuro de la democracia en América Latina depende en gran medida de la capacidad de los gobiernos civiles de combatir el crimen con eficacia protegiendo al mismo tiempo los derechos de los ciudadanos. El problema se ve agravado por la falta de conocimientos civiles sobre cuestiones de seguridad.
El Programa para América Latina lleva a cabo una serie de actividades y concesiones de donaciones con el objetivo de fortalecer a las instituciones democráticas clave. El Programa da prioridad a estas áreas:
- Promoción del control civil y participación en las iniciativas para garantizar que los organismos estatales de seguridad (militares, policía e inteligencia) apoyen y operen dentro de un régimen democrático que incluya el respeto a los derechos humanos.
- Mejora de los conocimientos civiles sobre cuestiones públicas de seguridad y defensa, además de supervisión de la sociedad civil y participación en las iniciativas de reforma de la policía.
- Apoyo a las iniciativas de comisiones de la verdad y órganos judiciales regulares para establecer una rendición de cuentas en relación con las violaciones de los derechos humanos y para acabar con la impunidad. Este componente también aprovecha los conocimientos y recursos de la Iniciativa Pro-Justicia del Instituto para Sociedades Abiertas.
Por ejemplo, el Programa para América Latina apoya a las siguientes organizaciones que trabajan en estas áreas:
- Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL): el OSI apoyó el trabajo de RESDAL para capacitar a ONGs de América Latina sobre el análisis de presupuestos de defensa, aumentar la concienciación de las comisiones parlamentarias sobre su función en la autorización y supervisión de los presupuestos de defensa y promover la cooperación y la colaboración entre organizaciones enfocadas en la seguridad y organizaciones enfocadas en los presupuestos.
- Instituto para la Seguridad y la Democracia (INSYDE): el OSI apoyó el trabajo de INSYDE para promover una policía democrática y responsable en México mediante la convocatoria de funcionarios, académicos y ONGs en conferencias y debates, la publicación de los hallazgos de estas reuniones, la creación de un manual para implementar los mecanismos de rendición de cuentas en las fuerzas policiales y la prestación de apoyo técnico a organismos gubernamentales que trabajen en la reforma de la policía.

